El país se tiñe de negro

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Autora, periodista Cándida Figuereo Figueroa

En una visita el  21 de este mes a Mao, capital de la provincia Valverde,  supe que en el Hospital Dr. Francisco Peña Gómez del Seguro Social de aquí fueron vacunados recientemente 125 niños, de los cuales  115 eran haitianos.

Además, de cada diez parturientas que acuden al precitado centro de salud siete u ocho son haitianas. Es evidente que el país se tiñe de negro, lo que está a la vista en cualquier rincón de esta nación.

Esto demuestra que la República Dominicana es un país extremadamente solidario. Siempre lo ha sido. Esto retrotrae  al momento en que se apostó a que “primero la gente” como dijo en uno de sus slogans el brillante José Francisco Peña Gómez, oriundo de Mao, ausente del plano terrenal desde hace 19 años.

Favorezco, en todo lo que vale, que se privilegie la salud de todo ser humano, al margen de su color o nacionalidad.  

Empero, este país de Duarte, Sánchez y Mella tiene al  momento una población de 10.7 millones de dominicanos, de los cuales 50.2% son varones y 49.8 % femenina. En tanto la población actual de Haití es de 11, 016 588. De estos los varones son el 49.6% y las hembras 504%.

Un informe del Centro para la Observación Migratoria y el Desarrollo Social en el Caribe (OBMICA), correspondiente al año pasado, indica que en República Dominicana circulan 258,814 de estos vecinos.

Es muy  probable que las aludidas cifras sobre la presencia haitiana estén desfasadas.  Está bien que a esta gente se le ayude, pero el vecino país debe preocuparte más por su población.

Luce una misión imposible cuidar los  276 km de frontera con Haití. Esto explica el por qué el país se tiñe de negro por la presencia de estas personas por todas partes.

Como negra dominicana que soy, no tengo nada personal contra los vecinos. Sin embargo es preciso tener presente que no debemos absorber a todas estas personas.

La historia entre ambas naciones, arto conocida,  debe motivar a no dormirnos en nuestros laureles. Esta gente está por todas partes, trabajando parte de ellos de manera tranquila en ciudades y campos. Pero, ojo pelado, el país se tiñe de negro. El negro es un color muy bonito, pero solo luce bien en los dominicanos.